viernes, 20 de noviembre de 2009

ARBOLES DE LA BARRANCA



Un día Don Jorge Salió a correr, eran las 6 de la tarde y hasta ese momento había sido un día exhausto. Por la mañana – como todos los días – se levantó a las 4:30 a calificar exámenes. Salió a correr, regresó a desayunar, se bañó, puso un disco de Roberto Carlos y – como todos los días – la música despertó a todos en la casa. Luego se fue a trabajar.

Mientras atravesaba la ciudad en el autobús aprovechó para dormir. Mientras dormía se dio el lujo de soñar que corría a la orilla del mar.

Cuando despertó ya había llegado a la escuela donde daba clases de matemáticas. De 7 a 2 enseñó a la clase de segundo y tercero sobre algoritmos y calculo diferencial. En el receso mientras comía unos tacos dorados con crema, salsa y mucho queso se le quedó mirando un niño de primero de primaria y luego de un rato le gritó entusiasmado:

- ¡Abuelito!

Los demás maestros que lo acompañaban soltaron al unisonó una carcajada.

- Híjole Jorge, ya estas viejo – Dijo uno de sus amigos.
- ¿Viejo? – fue la palabra que el resto del día estuvo en su cabeza.

Al regresar a la casa Jorge estaba más que cansado, tenía que dar clases particulares de 4 a 6 en su casa y ya eran las 2.
Comió con su esposa e hija, su hijo mayor había ido a trabajar y el menor no vivía con ellos.

Después de dormir tuvo tiempo de acostarse media hora, luego se levantó, se bañó, bajó a la sala, vio 10 minutos Cine Mexicano por Cable, sacó su pizarrón y espero 5 minutos mientras llegaban sus alumnos.

Una camioneta negra se estacionó frente a su casa, señal que anunciaba la llegada del primero de sus pupilos. Así dio clases por dos horas.
Al dar las 6, despidió a sus alumnos y subió rápidamente por pants, playera y tenis. Le dio un beso a su esposa y salió corriendo – como todos los días – por la avenida principal del fraccionamiento donde vivía.

Subió por los cerros, salió a la carretera, llegó a las ruinas del Tajin y de ahí se regreso. Cuando llegó a la casa se sentó a ver la novela con su hija. Eran las 7:30 y el calor de 45 grados se había disipado a 30.

Esperó media hora a que la cena estuviera lista. Cenó. Luego preparó su clase del día siguiente. A las 9:30 se subió a dormir, dio gracias a Dios, se persignó, y antes de cerrar los ojos dijo en voz alta.

- Viejo mis huevos

2 comentarios:

Anónimo dijo...

eso es algo que tenia que leer, la verdadera escencia de don jorge, era lo esperado, como cuando sabes que te vas a orgasmear y tienes el orgasmo que esperabas...mmmmmm...aaaaa...AAAAAGGGggggg....

Anónimo dijo...

jajajajajajaja, no maaaaaa, estubo genial... inche ´jar8... me cague de risaaa....